ISO 3941-2026: la actualización que redefine la clasificación de incendios en la industria moderna

La ISO 3941-2026 (3.ª edición publicada en enero de 2026) representa una actualización crítica para la Seguridad Industrial, porque moderniza la forma en que se clasifican los incendios según el combustible real involucrado. En consecuencia, esta norma se convierte en una referencia técnica clave para mejorar la prevención, la respuesta operativa y la gestión del riesgo en empresas que hoy conviven con tecnologías que hace una década no eran comunes. Para ampliar el contexto normativo internacional, puede consultar directamente la Organización Internacional de Normalización (ISO) en su sitio oficial: https://www.iso.org/

En otras palabras, la ISO 3941-2026 responde a un problema que muchas organizaciones ya están enfrentando: los incendios actuales no siempre se comportan como los incendios tradicionales. Por lo tanto, clasificar correctamente el tipo de fuego ya no es un tema académico, sino una decisión que impacta directamente la seguridad del personal, la continuidad del negocio y la efectividad de los protocolos de emergencia.



¿Por qué la ISO 3941-2026 se vuelve relevante para Colombia?

En Colombia, esta actualización llega en un momento de transformación industrial. Actualmente, múltiples sectores están adoptando equipos y procesos con mayor densidad energética, lo que eleva el nivel de exposición frente a incendios complejos. Además, la transición hacia tecnologías eléctricas y sistemas de respaldo está aumentando el número de escenarios donde un incendio puede escalar con rapidez.

Por ejemplo, hoy es frecuente encontrar baterías de iones de litio (Li-ion) en:

  • centros de datos y cuartos de UPS

  • bodegas logísticas y distribución de electrónicos

  • parqueaderos con cargadores para vehículos eléctricos

  • talleres automotrices y mantenimiento de flotas

  • operaciones industriales con herramientas inalámbricas recargables

A medida que estos sistemas se integran a la operación diaria, también se vuelve indispensable actualizar los planes de emergencia, porque los métodos tradicionales no siempre son suficientes para controlar estos eventos con seguridad.

En minería, la detección temprana es clave para evitar que un punto caliente evolucione a una emergencia real. Con la llegada de la ISO 3941-2026 y el riesgo Clase L (baterías Li-ion), identificar sobrecalentamientos en tableros, cargadores, UPS y equipos móviles se vuelve una ventaja operativa.

👉 Conozca nuestras cámaras infrarrojas y explosion proof para minería, diseñadas para inspección segura y respuesta técnica en campo.

Lo que cambia con ISO 3941-2026: la industria ya no puede tratar todos los incendios como “ABC”

Durante años, la clasificación A, B y C funcionó como un lenguaje práctico para brigadas y personal operativo. Sin embargo, el mundo cambió. Hoy, las empresas no solo manejan sólidos, líquidos o gases inflamables, sino también polímeros modernos, materiales compuestos y, especialmente, baterías de alta densidad energética.

Por esta razón, la ISO 3941-2026 incorpora ajustes técnicos y añade una nueva categoría que marca un antes y un después: la Clase L, destinada a incendios en baterías de iones de litio sin presencia de litio metálico.

En consecuencia, la norma deja un mensaje claro:

Para controlar un incendio de forma eficaz, primero hay que entender qué está ardiendo realmente.

Enfoque práctico: ¿por qué esto importa para SST, brigadas y continuidad operativa?

La ISO 3941-2026 no se trata solo de una clasificación. En la práctica, se convierte en una guía para tomar mejores decisiones en selección de agentes extintores, capacitación técnica de brigadas, actualización del plan de emergencias y evaluación de riesgos en SST. Además, ayuda a fortalecer el control de re-ignición y el monitoreo post-incidente, reduciendo la probabilidad de escalamiento y el impacto operativo.

De hecho, existen investigaciones técnicas y reportes especializados que refuerzan la necesidad de abordar estos incendios con criterios distintos a los tradicionales. Por ejemplo, la NFPA Fire Protection Research Foundation ha desarrollado proyectos y publicaciones relacionadas con la seguridad y el comportamiento de incendios que involucran baterías de ion litio, lo cual aporta evidencia técnica útil para el diseño de protocolos de intervención: https://www.nfpa.org/education-and-research/research/fire-protection-research-foundation/projects-and-reports

Por lo tanto, para cualquier empresa colombiana que opere con UPS, cargadores, flotas eléctricas o almacenamiento de electrónicos, esta norma debe considerarse un punto de referencia para fortalecer la prevención y mejorar la respuesta ante emergencias modernas.

¿Qué es la ISO 3941-2026 y qué cambia técnicamente?

La ISO 3941-2026 es un estándar internacional que establece la clasificación de incendios según el tipo de combustible involucrado, con el objetivo de mejorar la toma de decisiones durante la prevención, la respuesta y la intervención operativa. En otras palabras, esta norma permite que brigadas, responsables SST, equipos de mantenimiento y personal de emergencia respondan con mayor precisión a una pregunta crítica:

¿Qué está ardiendo realmente y cuál es la estrategia correcta para controlarlo?

Esto es clave porque, en Seguridad Industrial, la clasificación no es un tema “teórico”. Por el contrario, define de forma directa aspectos como:

  • el agente extintor más adecuado

  • el método de control (sofocación, enfriamiento, aislamiento)

  • el nivel de riesgo por humo, gases y toxicidad

  • la posibilidad de escalamiento o re-ignición

  • la seguridad del personal que interviene

Para referencia normativa general, puede consultar la Organización Internacional de Normalización (ISO) en su portal oficial: https://www.iso.org/

¿Por qué se actualiza la clasificación en ISO 3941-2026?

La publicación de la tercera edición en enero de 2026 responde a un cambio evidente en la industria: los combustibles y tecnologías actuales ya no se limitan a madera, papel, gasolina o gases industriales. Actualmente, las empresas operan con materiales y sistemas que generan incendios más complejos, especialmente por su composición química, densidad energética y comportamiento térmico.

En consecuencia, la ISO 3941-2026 actualiza la clasificación por tres razones técnicas principales:

1) Nuevos materiales con propagación diferente

Hoy es común encontrar en operación:

  • polímeros técnicos

  • compuestos y recubrimientos modernos

  • espumas, aislamientos y plásticos industriales

  • carcasas y estructuras de equipos electrónicos

Por lo tanto, el fuego puede propagarse de manera distinta, con dinámicas como goteo, humo denso y combustión acelerada.

2) Mayor densidad energética en espacios pequeños

A diferencia de décadas anteriores, muchas empresas concentran energía en equipos compactos como:

  • UPS y bancos de baterías

  • estaciones de carga

  • herramientas recargables

  • flotas eléctricas o híbridas

En consecuencia, un incendio puede crecer más rápido y ser más difícil de controlar con recursos convencionales.

3) Incendios con evolución interna y riesgo de re-ignición

Uno de los desafíos modernos es que algunos incendios no terminan cuando se apaga la llama visible. En particular, los incendios asociados a baterías pueden presentar:

  • reactivación posterior

  • liberación de gases inflamables

  • escalamiento térmico por reacción interna

Por esta razón, se vuelve indispensable una clasificación que represente con precisión ese comportamiento.

El cambio más importante en ISO 3941-2026: la nueva Clase L

El ajuste técnico más significativo de la ISO 3941-2026 es la incorporación de la Clase L, creada para identificar incendios originados en:

celdas y baterías de iones de litio (Li-ion), sin presencia de litio metálico.

Este punto es esencial, porque la norma diferencia claramente:

  • Clase L: baterías Li-ion (electroquímico)

  • Clase D: cuando hay litio metálico puro u otros metales combustibles

En otras palabras, la Clase L se incorpora porque el comportamiento de una batería Li-ion en incendio no se explica correctamente usando solo las clases tradicionales.

¿Por qué una batería Li-ion requiere una clase nueva?

Una batería de iones de litio no se comporta como un sólido común (Clase A), ni como un líquido inflamable (Clase B), ni como un gas (Clase C). Aunque tiene componentes combustibles, el fenómeno crítico que define su riesgo es el embalamiento térmico (thermal runaway), donde la batería puede:

  • generar calor de forma autónoma

  • liberar gases inflamables y tóxicos

  • escalar rápidamente

  • re-encenderse incluso después de una extinción aparente

De hecho, entidades técnicas como la NFPA Fire Protection Research Foundation han documentado la complejidad de incidentes con baterías de ion litio, especialmente en seguridad de respuesta y comportamiento del fuego, lo cual refuerza la importancia de tratarlos con criterios específicos:
https://www.nfpa.org/education-and-research/research/fire-protection-research-foundation/projects-and-reports

Ajustes técnicos en las clases tradicionales (A, B, C, D y F)

Aunque la Clase L es la novedad principal, la ISO 3941-2026 también refina las categorías existentes para alinearlas con los materiales actuales.

Clase A (sólidos): más enfoque en polímeros modernos

Se reconoce que hoy existen sólidos industriales con comportamientos distintos a los combustibles clásicos, especialmente por su capacidad de generar humo, goteo y propagación rápida.

Clase B (líquidos): atención a mezclas complejas

Se incrementa la importancia de considerar características como polaridad y composición, especialmente en combustibles industriales y solventes.

Clase C (gases): control por aislamiento

No se trata únicamente de apagar la llama, sino de cortar el suministro del gas y controlar el entorno.

Clase D (metales): ampliación a nuevas aleaciones reactivas

La norma refuerza la clasificación para metales combustibles y aleaciones modernas usadas en industrias automotriz y metalmecánica avanzada.

Clase F (aceites y grasas): adaptación a cocinas industriales modernas

Se ajustan criterios por el cambio en comportamiento térmico de aceites vegetales y grasas en operaciones profesionales.

Implicaciones directas para empresas colombianas

Aplicar ISO 3941-2026 en Colombia no significa “cambiar un manual”. En realidad, significa actualizar la capacidad real de respuesta en instalaciones donde ya existen baterías Li-ion, cargadores y sistemas de respaldo.

Por lo tanto, las organizaciones deben revisar:

  • matrices de riesgo SST (incluir Clase L)

  • planes de emergencia y procedimientos de intervención

  • capacitación de brigadas y primeros respondientes

  • selección y ubicación de equipos de extinción

  • control post-incidente por riesgo de re-ignición

En resumen, la ISO 3941-2026 redefine la clasificación de incendios para que la industria responda con mayor precisión a riesgos modernos. Y el punto más importante es claro:

La Clase L obliga a actualizar protocolos, porque los incendios por baterías Li-ion requieren estrategias de enfriamiento y monitoreo distintas a los métodos tradicionales.

Clase L en profundidad: por qué este fuego es diferente (y más crítico)

La incorporación de la Clase L en la ISO 3941-2026 es, sin exagerar, uno de los cambios más relevantes en la clasificación de incendios de las últimas décadas. Y la razón es simple: un incendio asociado a baterías de iones de litio no se comporta como un incendio tradicional. Por el contrario, introduce un tipo de evento que puede escalar rápidamente, generar gases peligrosos y re-encenderse incluso cuando el fuego “parece controlado”.

En consecuencia, entender la Clase L no es solo útil para bomberos o brigadas. También es esencial para responsables de SST, administradores de infraestructura, equipos de mantenimiento, operación y continuidad del negocio en Colombia.

¿Qué es exactamente un incendio Clase L según ISO 3941-2026?

La Clase L aplica para incendios originados en celdas y baterías de iones de litio (Li-ion), siempre que no exista litio metálico involucrado. En términos técnicos, la norma reconoce estos eventos como fuegos electroquímicos, porque el fenómeno dominante no es únicamente la combustión externa, sino una reacción interna del sistema energético.

Por lo tanto, el objetivo de esta clasificación es evitar un error operativo frecuente: tratar un incendio de batería como si fuera un fuego “eléctrico común” o un incendio de sólidos típico.

¿Por qué la Clase L no se controla como un incendio convencional?

La diferencia crítica se explica por un concepto técnico que toda brigada y responsable SST debería conocer:

Embalamiento térmico (thermal runaway)

El thermal runaway es un fenómeno en el que la batería incrementa su temperatura de forma autónoma, liberando energía y gases inflamables en una reacción en cadena. En otras palabras, el evento puede autoalimentarse desde el interior de la celda.

Por esta razón, en un incendio Clase L:

  • apagar la llama visible no siempre detiene el evento

  • la batería puede continuar generando calor internamente

  • existe un riesgo real de re-ignición tardía

De hecho, la NFPA Fire Protection Research Foundation ha desarrollado investigaciones sobre incendios con baterías de ion litio y su impacto en la seguridad de respuesta, reforzando que estos eventos requieren criterios específicos y no deben abordarse con supuestos tradicionales:
https://www.nfpa.org/education-and-research/research/fire-protection-research-foundation/projects-and-reports

¿Qué puede detonar un incendio Clase L en una empresa?

Aunque muchas personas asocian este riesgo únicamente con vehículos eléctricos, en la industria colombiana la Clase L puede aparecer en múltiples escenarios cotidianos.

Equipos comunes con baterías Li-ion en industria

Por ejemplo, es frecuente encontrar baterías de ion litio en:

  • UPS y bancos de baterías (cuartos técnicos)

  • radios y estaciones de carga

  • herramientas inalámbricas de mantenimiento

  • montacargas eléctricos

  • tablets, handhelds y equipos de inventario

  • dispositivos electrónicos en bodegas y logística

  • bicicletas o patinetas eléctricas en parqueaderos

En consecuencia, la Clase L no es un riesgo “futuro”. Es un riesgo presente en muchas operaciones.

Principales causas técnicas

Los eventos Clase L pueden iniciar por:

  • sobrecarga

  • daño mecánico (golpe, caída, perforación)

  • defectos internos

  • cortocircuito

  • sobrecalentamiento por ambiente

  • fallas en sistemas de gestión de batería (BMS)

Por lo tanto, la prevención no se limita a extinción. También implica controlar hábitos de carga, almacenamiento y mantenimiento.

En incendios modernos, especialmente en eventos Clase L, la temperatura interna y la re-ignición pueden ser el mayor riesgo. Por eso, una cámara térmica no solo sirve para “ver el fuego”, sino para tomar decisiones seguras: ubicar el foco real, verificar enfriamiento y confirmar si el evento sigue activo.

👉 La Térmica Attack Pro le ayuda a mejorar la lectura térmica durante la intervención y el monitoreo post-incidente.

Señales tempranas de un evento Clase L (lo que su brigada debe reconocer)

Una ventaja operativa es que, en muchos casos, una batería en falla térmica muestra señales antes de un incendio plenamente desarrollado. Sin embargo, estas señales se ignoran con frecuencia por falta de formación específica.

Entre las señales más comunes se encuentran:

  • olor químico fuerte (distinto a plástico común)

  • humo blanco o gris denso

  • sonidos tipo silbido o fuga

  • calentamiento extremo del equipo

  • deformación, hinchazón o ruptura

  • chispas o expulsiones pequeñas

  • fuego intermitente (se apaga y vuelve)

En consecuencia, la identificación temprana puede ser determinante para evitar escalamiento.

Riesgo crítico #1: re-ignición (por qué se re-enciende después de apagado)

Uno de los aspectos más peligrosos de un incendio Clase L es que puede reactivarse incluso cuando la llama visible desaparece. Esto ocurre porque la batería puede conservar:

  • temperatura interna elevada

  • energía residual

  • celdas en reacción latente

En otras palabras, el evento puede estar “activo” aunque el fuego no se vea.

Por esta razón, el control real requiere:

  • enfriamiento sostenido

  • aislamiento del área

  • monitoreo posterior

  • restricción de acceso post-incidente

Riesgo crítico #2: gases inflamables y tóxicos

Durante el embalamiento térmico, una batería puede liberar gases que generan dos amenazas simultáneas:

  1. Inflamabilidad: gases que pueden encenderse o contribuir a un crecimiento rápido del incendio.

  2. Toxicidad: humo y compuestos que pueden representar riesgo para la salud, especialmente en espacios confinados.

Por lo tanto, un evento Clase L debe tratarse como una situación de atmósfera potencialmente peligrosa, en especial en cuartos UPS, sótanos o áreas sin ventilación adecuada.

Riesgo crítico #3: alta densidad energética y escalamiento rápido

Las baterías Li-ion están diseñadas para almacenar mucha energía en poco volumen. En operación, esto es positivo. Sin embargo, en una falla térmica, esa densidad energética se convierte en un factor de escalamiento.

En consecuencia, el incendio puede evolucionar rápidamente hacia:

  • fuego secundario en plásticos y cableado

  • propagación a equipos cercanos

  • ignición de otros elementos combustibles

  • pérdida acelerada de control del evento

Por lo tanto, el tiempo de respuesta y la estrategia aplicada son determinantes.

Diferencia clave: Clase L vs Clase D (no es lo mismo)

La ISO 3941-2026 establece una distinción técnica que debe ser clara en toda empresa:

  • Clase L: baterías Li-ion sin litio metálico

  • Clase D: incendios con litio metálico u otros metales combustibles

En consecuencia, clasificar mal puede llevar a decisiones incorrectas sobre agente extintor y estrategia de intervención.

Aplicación directa en Colombia: ¿dónde se vuelve crítico este riesgo?

En Colombia, los entornos más críticos por probabilidad y severidad suelen ser:

  • centros de datos y cuartos UPS (continuidad operativa)

  • parqueaderos con cargadores eléctricos (espacios confinados)

  • bodegas y logística de electrónicos (multiplicidad de baterías)

  • talleres automotrices y flotas eléctricas (intervención técnica directa)

Por lo tanto, integrar la Clase L en planes de emergencia y matrices SST es una decisión preventiva estratégica.

¿Cómo se extingue eficazmente un fuego Clase L? (Guía operativa)

La ISO 3941-2026 incorpora la Clase L para incendios originados en baterías de iones de litio (Li-ion) porque estos eventos no se comportan como incendios tradicionales. Por lo tanto, la extinción eficaz no puede basarse únicamente en “apagar la llama”. En realidad, el objetivo operativo debe ser controlar el fenómeno interno del evento, reducir el riesgo de re-ignición y proteger al personal de respuesta.

En otras palabras, un incendio Clase L no se gestiona solo con reacción inmediata, sino con un enfoque técnico que combine enfriamiento sostenido, aislamiento del área y monitoreo posterior.

Principio técnico de control: en Clase L, enfriar es más importante que sofocar

En un incendio tradicional, la sofocación puede ser efectiva porque reduce el oxígeno disponible. Sin embargo, en incendios Clase L, esa lógica puede ser insuficiente debido al embalamiento térmico (thermal runaway), donde la batería puede seguir generando calor internamente incluso si el fuego visible disminuye.

Por esta razón, el principio más importante es:

En Clase L, la prioridad es reducir temperatura interna y detener la reacción en cadena.

Esto significa que la intervención debe orientarse a enfriar de forma sostenida, evitando que el evento evolucione de una celda a otra y minimizando el riesgo de re-ignición.

Paso 1: identificar si es un posible evento Clase L

Antes de intervenir, el primer respondiente debe confirmar si el origen puede estar relacionado con una batería Li-ion. Por ejemplo:

  • celulares, radios o powerbanks

  • herramientas inalámbricas

  • UPS o bancos de baterías

  • vehículos eléctricos o híbridos

  • cargadores o estaciones de carga

Además, existen señales que suelen acompañar un evento Clase L, como humo blanco o gris denso, olor químico fuerte, calentamiento extremo, sonidos de fuga o expulsiones intermitentes.

En consecuencia, si el origen está asociado a baterías, se debe asumir Clase L hasta demostrar lo contrario.

Paso 2: aislar el área y controlar la exposición

Una diferencia crítica en incendios Clase L es que el evento puede escalar con rapidez. Por lo tanto, es fundamental:

  • aislar el área alrededor del equipo o vehículo

  • retirar personal no esencial

  • controlar accesos para evitar exposición innecesaria

  • evitar la acumulación de personas observando el incidente

En espacios confinados como cuartos técnicos o parqueaderos subterráneos, esta medida es aún más importante, porque el humo puede reducir visibilidad y aumentar el riesgo de exposición.

Paso 3: priorizar la seguridad del respondiente (SST primero)

En incendios Clase L, el humo puede contener compuestos irritantes y potencialmente tóxicos. Por esta razón, el personal no debe exponerse sin control del escenario.

En otras palabras:

Un incendio pequeño de batería puede representar un riesgo alto para la salud del respondiente si se subestima el humo.

De hecho, entidades como la NFPA Fire Protection Research Foundation han documentado que los incendios con baterías Li-ion representan desafíos particulares para la seguridad del personal en respuesta a emergencias, lo cual refuerza la necesidad de procedimientos específicos:
https://www.nfpa.org/education-and-research/research/fire-protection-research-foundation/projects-and-reports

Paso 4: aplicar estrategia basada en enfriamiento sostenido

En Clase L, el objetivo no es solo controlar la llama superficial, sino disminuir la temperatura interna del sistema energético. Por lo tanto, la estrategia debe enfocarse en:

  • enfriar de forma sostenida

  • evitar propagación celda a celda

  • controlar exposición térmica a elementos cercanos

  • reducir probabilidad de re-ignición

En consecuencia, el control puede requerir más tiempo que un incendio tradicional, incluso cuando el fuego visible parezca limitado.

Paso 5: evitar el error más común: retirarse apenas baja la llama

Uno de los fallos más frecuentes en empresas es declarar el evento como “controlado” solo porque ya no hay llama visible. Sin embargo, en Clase L, el incendio puede reactivarse si la batería conserva calor interno o energía residual.

Por lo tanto, después del control inicial se recomienda:

  • mantener aislamiento del área

  • continuar enfriamiento si hay indicios térmicos

  • monitorear el equipo por riesgo de re-ignición

  • restringir el reingreso del personal

En otras palabras, en Clase L se debe controlar el evento completo, no solo la combustión visible.

Qué NO se debe hacer en un fuego Clase L (errores operativos)

Para fortalecer el plan de emergencias, es recomendable incluir explícitamente acciones prohibidas, como:

  • tratar el evento como un incendio ABC común sin evaluación

  • mover la batería o el equipo “a mano” sin control

  • permitir que personal no entrenado se acerque

  • confinar el humo en un espacio sin criterio

  • reingresar al área inmediatamente después de apagar la llama

En consecuencia, el procedimiento debe evitar improvisación y reducir exposición del personal.

Tabla comparativa: objetivo de respuesta en Clase L vs incendios tradicionales

Elemento Incendio tradicional (A/B) Incendio Clase L (Li-ion)
Meta principal sofocar o controlar combustión detener runaway + enfriar
Riesgo posterior bajo si se extingue bien alto por re-ignición
Tiempo de control corto a medio puede ser prolongado
Criterio de “controlado” sin llama y sin humo temperatura estable + sin reactivación
Enfoque SST humo irritante humo potencialmente peligroso

Recomendación final: incorpore Clase L en protocolos empresariales

La ISO 3941-2026 obliga a que las empresas pasen de una respuesta genérica a una respuesta especializada. Por lo tanto, un protocolo robusto para Clase L debe incluir:

  • identificación de áreas con baterías Li-ion

  • procedimiento de intervención con enfoque de enfriamiento

  • aislamiento del área y control de accesos

  • monitoreo post-incidente por re-ignición

  • capacitación específica para brigadas y primeros respondientes

Cuando hablamos de baterías de ion litio, el control efectivo empieza con diagnóstico rápido. Una cámara térmica portátil permite identificar puntos críticos en tiempo real, especialmente en cuartos técnicos, bodegas, talleres y parqueaderos con carga eléctrica.

👉 Conozca nuestra cámara térmica infrarroja portátil y fortalezca su capacidad de respuesta con información térmica clara y accionable.

¿Qué gases tóxicos liberan las baterías en un incendio y qué implica para SST?

En un incendio asociado a baterías de ion litio (Clase L según la ISO 3941-2026), el riesgo no proviene únicamente de las llamas o el calor. De hecho, uno de los factores más críticos es la liberación de gases inflamables, irritantes y potencialmente tóxicos, especialmente durante el embalamiento térmico (thermal runaway).

Por lo tanto, en estos eventos el humo no debe tratarse como “humo normal”. En otras palabras, puede convertirse en una atmósfera peligrosa en cuestión de minutos, principalmente en espacios confinados como cuartos técnicos, sótanos, parqueaderos o bodegas con ventilación limitada.

¿Por qué el humo de un incendio Clase L es más peligroso que el de un incendio convencional?

En incendios tradicionales, el humo suele estar asociado a combustión de sólidos o líquidos. Sin embargo, en incendios Clase L, el evento involucra materiales y reacciones internas que generan subproductos químicos con riesgos adicionales.

En consecuencia, el escenario presenta dos amenazas simultáneas:

  1. Amenaza de inflamabilidad: gases que pueden encenderse y acelerar el incendio.

  2. Amenaza de exposición: compuestos irritantes y tóxicos que afectan al personal operativo, brigadas y evacuados.

De hecho, investigaciones técnicas como las recopiladas por la NFPA Fire Protection Research Foundation han estudiado el comportamiento de incendios con baterías de ion litio, destacando su complejidad y los riesgos asociados al entorno de respuesta:
https://www.nfpa.org/education-and-research/research/fire-protection-research-foundation/projects-and-reports

¿Qué gases pueden liberarse en un incendio de baterías Li-ion?

La composición exacta de gases depende de múltiples factores (tipo de batería, estado de carga, temperatura, ventilación y forma de falla). Sin embargo, existen compuestos que se reportan con frecuencia en estudios técnicos y escenarios reales.

Entre los gases más relevantes se encuentran:

  • CO (monóxido de carbono): asociado a combustión incompleta y altamente peligroso por inhalación.

  • CO₂ (dióxido de carbono): subproducto común de combustión, puede contribuir a desplazamiento de oxígeno en espacios cerrados.

  • VOCs (compuestos orgánicos volátiles): mezclas inflamables y tóxicas que pueden aumentar la severidad del evento.

  • HF (fluoruro de hidrógeno): uno de los compuestos más críticos reportados en incendios de baterías, por su peligrosidad e impacto en salud.

Para ampliar información científica sobre emisiones y subproductos en incendios de baterías, puede consultar repositorios técnicos como NASA NTRS (NASA Technical Reports Server), donde se publican análisis de caracterización de fuego y gases en celdas y baterías:
https://ntrs.nasa.gov/

Tabla práctica SST: gases / riesgo / implicación operativa

Grupo de contaminantes (típicos en Li-ion) Riesgo principal Implicación para SST y brigadas
CO (monóxido de carbono) intoxicación por inhalación, especialmente en espacios confinados evacuar, evitar exposición y controlar acceso
VOCs y gases inflamables riesgo de ignición súbita y escalamiento rápido no confiarse si baja la llama; aislar y ventilar con criterio
HF y compuestos fluorados alta peligrosidad por exposición irritante y tóxica tratar el humo como atmósfera peligrosa; reforzar control de exposición
partículas y residuos contaminación secundaria en superficies y equipos gestionar limpieza, residuos y descontaminación post-incidente

Implicaciones directas para SST en Colombia: qué debe cambiar en protocolos

En la práctica, la ISO 3941-2026 obliga a que los responsables de SST y emergencias incorporen controles adicionales cuando existe riesgo Clase L. Por lo tanto, se recomienda fortalecer al menos estos cuatro puntos:

1) Control de acceso y aislamiento del área

En incendios con baterías, permitir que personal no entrenado se acerque puede aumentar exposición innecesaria. En consecuencia, el área debe aislarse desde el inicio, incluso si el fuego parece pequeño.

2) Gestión del humo como riesgo prioritario

En espacios cerrados como cuartos UPS o parqueaderos subterráneos, el humo puede ser el factor dominante. Por esta razón, la evacuación y la ventilación deben considerarse parte del control del evento.

3) Procedimiento post-incidente por re-ignición

Después del control inicial, el evento puede reactivarse. Por lo tanto, el protocolo debe incluir monitoreo, restricción de reingreso y control posterior.

4) Registro, investigación y mejora continua

Cada incidente con baterías debe registrarse y analizarse, ya que permite identificar fallas de carga, almacenamiento, mantenimiento o uso de equipos.

Aplicación práctica: tres escenarios donde este riesgo se vuelve crítico

En Colombia, los entornos con mayor probabilidad de exposición a gases en incendios Clase L suelen ser:

  • cuartos técnicos de UPS y bancos de baterías (ventilación limitada)

  • parqueaderos subterráneos con cargadores eléctricos (confinamiento y evacuación compleja)

  • bodegas con almacenamiento de electrónicos (alta carga combustible moderna)

En consecuencia, estas áreas deberían ser prioridad para actualización de planes de emergencia, capacitación y controles preventivos.

En áreas clasificadas o con operación crítica, usted necesita monitoreo constante sin comprometer la seguridad del entorno. Una cámara ATEX fija permite vigilancia técnica para detectar condiciones anómalas, apoyar inspecciones y reforzar la prevención ante riesgos térmicos.

👉 Descubra la cámara infrarroja ATEX fija, ideal para entornos donde la seguridad y la continuidad operativa no pueden detenerse.

 

¿Cómo afecta la ISO 3941-2026 a parqueaderos con cargadores eléctricos en Colombia?

La ISO 3941-2026 y su nueva Clase L obligan a replantear la gestión del riesgo en un escenario que está creciendo rápidamente en Colombia: los parqueaderos con estaciones de carga para vehículos eléctricos. Esto aplica tanto para edificios corporativos como para centros comerciales, clínicas, conjuntos residenciales, zonas industriales y parqueaderos públicos.

En otras palabras, un parqueadero con cargadores ya no debe considerarse únicamente como un espacio vehicular. Ahora también es un entorno con potencial de incendio electroquímico, donde la batería de un vehículo puede entrar en falla térmica y generar un evento con características distintas a los incendios tradicionales.

Para referencia normativa general, puede consultar el portal oficial de la Organización Internacional de Normalización (ISO):
https://www.iso.org/

¿Por qué un parqueadero con cargadores se convierte en un escenario de mayor criticidad?

En Colombia, muchos cargadores se instalan en zonas subterráneas o semicerradas. Por lo tanto, el riesgo no depende solo de la probabilidad de ocurrencia, sino de la severidad del evento si llega a presentarse.

A continuación se describen los factores que incrementan el riesgo operativo:

1) Espacios confinados (sótanos) y ventilación limitada

En parqueaderos subterráneos, un incendio Clase L puede generar humo denso y gases en poco tiempo. En consecuencia, la evacuación se vuelve más compleja y el control de atmósfera se convierte en prioridad.

Además, la visibilidad se reduce rápidamente, lo cual afecta:

  • rutas de evacuación

  • tiempos de respuesta

  • seguridad de brigadas y personal de apoyo

  • acceso de bomberos y equipos externos

Por lo tanto, el control del humo debe estar incorporado dentro del plan de emergencia y no como un elemento secundario.

2) Proximidad entre vehículos y riesgo de propagación

En un parqueadero, los vehículos se encuentran a distancias cortas. Por esta razón, un evento Clase L puede transmitir calor a vehículos cercanos, aumentando la probabilidad de:

  • propagación a interiores

  • ignición de plásticos, cableado o llantas

  • escalamiento hacia múltiples vehículos

  • incremento rápido de carga térmica

En consecuencia, el tiempo de control es crítico y la respuesta debe enfocarse en aislamiento y enfriamiento sostenido.

3) Infraestructura eléctrica adicional y complejidad operativa

La presencia de cargadores implica equipos eléctricos, tableros, canalizaciones, protecciones y puntos de conexión. Por lo tanto, el evento puede involucrar:

  • incendio del vehículo

  • incendio del cargador

  • afectación de tableros eléctricos

  • interrupción de energía

  • necesidad de aislamiento eléctrico seguro

En consecuencia, el plan debe incluir un procedimiento claro para:

  • corte eléctrico seguro

  • control de acceso a tableros

  • comunicación con mantenimiento y administración

  • coordinación con respuesta externa

¿Qué cambia en SST y planes de emergencia con ISO 3941-2026?

La ISO 3941-2026 obliga a que los parqueaderos y edificios con cargadores actualicen su gestión del riesgo. Por lo tanto, ya no es suficiente contar con extintores ABC y señalización general.

En la práctica, deben incorporarse escenarios específicos como:

Escenario 1: incendio en batería del vehículo (Clase L)

  • riesgo de thermal runaway

  • re-ignición tardía

  • humo potencialmente peligroso

  • necesidad de enfriamiento sostenido

Escenario 2: incendio en batería portátil dentro del parqueadero

Por ejemplo:

  • bicicletas eléctricas

  • patinetas eléctricas

  • powerbanks

  • herramientas recargables en vehículos de trabajo

Escenario 3: evento térmico o eléctrico en la estación de carga

  • falla de conexión

  • sobrecalentamiento

  • cortocircuito

  • afectación de infraestructura del parqueadero

En consecuencia, estos escenarios deben quedar registrados en la matriz SST y en el plan de emergencias como eventos con procedimientos específicos.

Tabla práctica: ¿Qué debe actualizar un parqueadero con cargadores eléctricos?

Elemento del sistema Qué revisar Enfoque ISO 3941-2026
Plan de emergencias escenarios con vehículos eléctricos incluir Clase L
Brigada y primeros respondientes capacitación en señales y re-ignición respuesta especializada
Equipos de extinción capacidad real de enfriamiento no depender solo de ABC
Ventilación extracción de humo en sótanos reducir exposición
Accesos rutas para respuesta externa evitar obstrucciones
Señalización zonas de carga y protocolos guiar evacuación
Procedimiento eléctrico corte seguro de energía control de riesgo secundario
Post-incidente monitoreo y restricción prevenir re-ignición

¿Qué debe incluir el protocolo de respuesta para parqueaderos?

Para que la respuesta sea efectiva y segura, el protocolo debe contemplar al menos los siguientes pasos:

1) Activación rápida y aislamiento del área

  • aislar el vehículo o el punto de carga

  • controlar acceso de personal no entrenado

  • iniciar evacuación preventiva si hay humo denso

2) Control del evento con enfoque en enfriamiento

En Clase L, el objetivo no es solo apagar llama visible. Por lo tanto, la intervención debe reducir temperatura y prevenir propagación.

3) Gestión del humo como prioridad SST

En parqueaderos subterráneos, el humo puede convertirse en el riesgo dominante. En consecuencia, la evacuación y la ventilación deben estar integradas al procedimiento.

4) Corte eléctrico seguro y coordinación técnica

Se debe definir con claridad:

  • quién ejecuta el corte

  • dónde se realiza

  • cómo se controla el acceso

  • cómo se evita exposición del personal

Recomendaciones específicas para Colombia (aplicación real)

En Colombia, un reto frecuente es que la primera respuesta no la realiza un especialista, sino personal operativo o vigilancia. Por lo tanto, se recomienda:

  • capacitar a seguridad privada como primer respondiente

  • evitar improvisación moviendo vehículos o equipos

  • definir rutas de acceso para bomberos sin obstrucción

  • establecer controles de carga autorizada (zonas y horarios)

  • inspeccionar periódicamente cargadores y tableros

Además, es recomendable alinear estos cambios con una cultura de prevención, porque la infraestructura de carga seguirá creciendo en los próximos años.

Checklist rápido para auditoría interna en parqueaderos

  • ¿El parqueadero identifica el escenario Clase L en su matriz SST?

  • ¿Existe procedimiento de corte eléctrico seguro?

  • ¿La brigada reconoce señales tempranas de thermal runaway?

  • ¿Hay protocolo de aislamiento y control de accesos?

  • ¿Se contempla evacuación por humo en sótanos?

  • ¿Existen rutas libres para ingreso de respuesta externa?

  • ¿Se controla el uso de cargadores no autorizados?

En una emergencia, documentar y comunicar rápido puede marcar la diferencia. Un teléfono con cámara Explosion Proof ATEX permite capturar evidencia, enviar información y coordinar decisiones sin exponer al personal en zonas de riesgo.

👉 Conozca el teléfono cámara Explosion Proof ATEX y fortalezca su comunicación operativa en ambientes industriales exigentes.

Cómo actualizar planes de emergencia y autoprotección con ISO 3941-2026 (Paso a paso)

Implementar la ISO 3941-2026 en una empresa no significa únicamente actualizar un documento. En realidad, implica fortalecer la capacidad real de prevención y respuesta ante incendios modernos, especialmente aquellos asociados a baterías de ion litio (Clase L). Por lo tanto, esta sección presenta un enfoque práctico para que usted pueda actualizar su plan de emergencias y autoprotección de forma ordenada, medible y aplicable a la operación diaria en Colombia.

Si desea ampliar el contexto normativo internacional, puede consultar la Organización Internacional de Normalización (ISO) en su sitio oficial:
https://www.iso.org/

Paso 1: Identificar dónde existe riesgo Clase L en su operación

El primer error de muchas empresas es pensar que el riesgo Clase L solo aplica a vehículos eléctricos. Sin embargo, hoy existen baterías Li-ion en múltiples áreas operativas. Por esta razón, el primer paso es identificar de forma precisa:

  • qué equipos tienen baterías Li-ion

  • dónde se cargan

  • dónde se almacenan

  • qué tan cerca están de otros combustibles

Por ejemplo, el riesgo Clase L puede existir en:

  • cuartos técnicos con UPS y bancos de baterías

  • bodegas logísticas con dispositivos electrónicos

  • áreas de mantenimiento con herramientas inalámbricas

  • parqueaderos con cargadores eléctricos

  • operaciones con montacargas eléctricos o equipos recargables

En consecuencia, su plan debe basarse en evidencia real, no en supuestos.

Paso 2: Actualizar la matriz de peligros SST incorporando ISO 3941-2026

Una vez identificadas las fuentes, el siguiente paso es actualizar la matriz SST para que el riesgo quede formalmente registrado. Por lo tanto, se recomienda incluir al menos:

  • “Incendio Clase L (baterías Li-ion)”

  • “Riesgo de re-ignición post-evento”

  • “Exposición a humo y gases potencialmente peligrosos”

  • “Escalamiento rápido por alta densidad energética”

En otras palabras, el riesgo debe quedar descrito con el mismo nivel de detalle que otros riesgos críticos (eléctricos, químicos o mecánicos).

Paso 3: Definir escenarios operativos específicos (no genéricos)

En Colombia, muchos planes de emergencia aún manejan un escenario general llamado “incendio eléctrico”. Sin embargo, la ISO 3941-2026 obliga a ser más específicos, porque el comportamiento del evento cambia según el combustible.

Por esta razón, se recomienda definir escenarios mínimos como:

Escenario A: incendio en batería portátil

Ejemplo: radios, powerbanks, herramientas inalámbricas.

Escenario B: incendio en UPS o banco de baterías

Ejemplo: cuartos técnicos, centros de datos, continuidad operativa.

Escenario C: incendio en vehículo eléctrico o estación de carga

Ejemplo: parqueaderos, patios, flotas corporativas.

En consecuencia, cada escenario debe tener un procedimiento propio, porque no todos requieren el mismo control de acceso, ventilación, evacuación o intervención.

Paso 4: Ajustar procedimientos de respuesta (qué hacer y qué NO hacer)

Un plan robusto debe describir acciones claras y también prohibiciones. Por lo tanto, en eventos Clase L el procedimiento debe incluir:

  • identificación temprana del evento

  • aislamiento del área y control de accesos

  • enfoque de control basado en enfriamiento sostenido

  • gestión del humo como riesgo prioritario

  • monitoreo post-incidente por re-ignición

  • comunicación y activación de cadena de emergencia

Además, el plan debe prohibir explícitamente errores comunes como:

  • mover baterías o equipos en falla térmica sin control

  • declarar controlado el evento solo porque no hay llama visible

  • permitir reingreso inmediato al área

  • improvisar ventilación sin criterio

  • permitir intervención de personal no entrenado

En otras palabras, un plan moderno evita improvisación y reduce exposición.

Paso 5: Verificar la capacidad real de respuesta (no solo “cumplimiento”)

Muchas empresas en Colombia cuentan con extintores ABC como solución estándar. Sin embargo, la ISO 3941-2026 obliga a preguntarse:

  • ¿el equipo disponible realmente controla el evento Clase L?

  • ¿existe capacidad real de enfriamiento sostenido?

  • ¿la brigada está preparada para re-ignición?

En consecuencia, la revisión debe incluir:

  • ubicación y accesibilidad de equipos

  • inspección de estado y mantenimiento

  • tiempos de respuesta por turno

  • condiciones del área (confinamiento, ventilación, acceso)

De hecho, investigaciones técnicas recopiladas por la NFPA Fire Protection Research Foundation han analizado la complejidad de incendios con baterías de ion litio y los desafíos que representan para la respuesta operativa, lo cual refuerza la importancia de revisar la capacidad real del sistema:
https://www.nfpa.org/education-and-research/research/fire-protection-research-foundation/projects-and-reports

Paso 6: Capacitar brigadas y primeros respondientes con enfoque Clase L

En la práctica, la primera respuesta suele venir de:

  • vigilancia

  • operación

  • mantenimiento

  • supervisores de turno

  • brigada interna

Por lo tanto, la capacitación debe incluir contenidos específicos como:

  • señales tempranas de thermal runaway

  • riesgo de re-ignición y control post-incidente

  • manejo del humo como atmósfera potencialmente peligrosa

  • aislamiento del área y control de acceso

  • comunicación efectiva durante la emergencia

En consecuencia, la capacitación no debe ser solo “general”. Debe incluir escenarios reales de la empresa.

Paso 7: Incluir un protocolo post-incidente (obligatorio en Clase L)

Un error frecuente es cerrar el incidente cuando la llama desaparece. Sin embargo, en Clase L el evento puede reactivarse. Por esta razón, el plan debe incluir:

  • aislamiento del equipo afectado

  • restricción de acceso

  • monitoreo por tiempo definido

  • gestión segura de residuos y limpieza

  • reporte e investigación del evento

En otras palabras, el plan debe cerrar el ciclo de control, no solo la fase visible del incendio.

Tabla práctica: actualización mínima requerida con ISO 3941-2026

Elemento del plan Antes (enfoque tradicional) Con ISO 3941-2026
Clasificación del incendio genérica (eléctrico/vehicular) identificación Clase L
Procedimiento apagar y evacuar apagar + enfriar + monitorear
Equipos ABC como estándar revisión de capacidad real
Brigada entrenamiento general entrenamiento específico Clase L
Post-incidente cierre rápido control por re-ignición
Matriz SST sin baterías escenarios Li-ion incluidos

La trazabilidad y la evidencia técnica son claves para mejorar la prevención. Con una cámara ATEX portátil, su equipo puede documentar inspecciones, hallazgos y condiciones de riesgo en zonas clasificadas, sin comprometer la seguridad del personal.

👉 Explore nuestra cámara fotográfica ATEX portátil y eleve el estándar de control y reporte en campo.

Checklist final: ¿su empresa está preparada para incendios Clase L (ISO 3941-2026)?

La ISO 3941-2026 deja algo muy claro para la industria: el riesgo por baterías de ion litio ya no es un escenario “posible”, sino un escenario probable en múltiples entornos operativos. Por lo tanto, la pregunta no es si su organización tiene o no baterías Li-ion, porque hoy prácticamente todas las operaciones las tienen directa o indirectamente.

La pregunta real es esta:

¿Su empresa tiene los productos y equipos correctos para controlar un incendio Clase L de forma segura y eficaz?

A continuación le dejo un checklist práctico, enfocado en capacidad real de respuesta, que le permite identificar brechas críticas sin entrar en tecnicismos de sistemas de gestión.

1) Identificación del riesgo (lo mínimo que usted debe tener claro)

  • ¿En qué áreas de su operación existen baterías Li-ion?
    (UPS, radios, cargadores, herramientas, flotas, parqueaderos)

  • ¿Dónde se cargan esos equipos?

  • ¿Hay almacenamiento de baterías o dispositivos electrónicos en volumen?

Si usted no puede responder estas tres preguntas con claridad, lo más probable es que el riesgo esté presente, pero invisible.

2) Equipos disponibles: ¿usted tiene con qué responder?

En incendios Clase L, depender únicamente de un extintor tradicional puede ser insuficiente. Por eso, vale la pena revisar:

  • ¿Su empresa tiene equipos diseñados para control por enfriamiento?

  • ¿Cuenta con productos adecuados para escenarios de re-ignición?

  • ¿Tiene capacidad para actuar en espacios confinados como cuartos técnicos o parqueaderos?

En otras palabras, no se trata solo de “tener extintores”, sino de contar con una solución efectiva para un fuego con comportamiento electroquímico.

3) Ubicación estratégica: ¿sus equipos están donde realmente se necesitan?

Un error frecuente en empresas es tener equipos correctos, pero ubicados lejos del riesgo.

Por lo tanto, revise si los equipos están ubicados en puntos críticos como:

  • cuartos de UPS y respaldo energético

  • áreas de carga de equipos

  • talleres o mantenimiento

  • bodegas con electrónicos

  • parqueaderos con cargadores eléctricos

La respuesta en Clase L es sensible al tiempo. En consecuencia, la ubicación es parte del control.

4) Capacidad de control del evento (lo que define si usted “controla” o “escala”)

En incendios Clase L, controlar el evento significa:

  • limitar propagación

  • reducir temperatura

  • evitar re-ignición

  • proteger al personal

  • mantener continuidad operativa

Por lo tanto, la empresa debe preguntarse con honestidad:

Si hoy ocurre un evento con una batería en thermal runaway, ¿tenemos con qué controlarlo sin improvisar?

Lo que cambia con ISO 3941-2026: la industria necesita soluciones específicas para Clase L

La ISO 3941-2026 no se trata solo de actualizar la clasificación de incendios. Esta norma está reflejando una realidad operativa: los incendios por baterías Li-ion requieren un enfoque distinto, y eso incluye el tipo de soluciones disponibles en sitio.

En consecuencia, las organizaciones que se anticipen y fortalezcan su capacidad de respuesta van a estar mejor preparadas para:

  • reducir incidentes graves

  • disminuir pérdidas por escalamiento

  • mejorar la seguridad del personal

  • responder con mayor control y menor exposición

  • cumplir exigencias operativas y aseguradoras

Si usted quiere fortalecer su respuesta ante incendios modernos y prepararse para escenarios Clase L (ISO 3941-2026), en RQC SOLUTIONS le ayudamos con lo más importante: soluciones reales para atacar el incendio.

✅ Productos y equipos para control y extinción de incendios asociados a baterías Li-ion
✅ Recomendación técnica según su escenario (UPS, parqueaderos, bodegas, talleres, operación industrial)
✅ Soporte para que su empresa tenga una capacidad de respuesta efectiva, sin improvisación

¿Quiere que le recomendemos la solución adecuada para su operación?
Escríbanos y le ayudamos a seleccionar el equipo correcto según su riesgo y su entorno industrial.

Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre ISO 3941-2026 y la Clase L

1) ¿Qué es la ISO 3941-2026?

La ISO 3941-2026 es un estándar internacional que actualiza la clasificación de tipos de incendios según el combustible involucrado. Su objetivo es mejorar la precisión en la respuesta operativa, la selección de agentes extintores y la preparación de brigadas ante riesgos modernos.


2) ¿Cuál es el cambio más importante de la ISO 3941-2026?

El cambio más relevante es la incorporación de la Clase L, una categoría específica para incendios originados en baterías de iones de litio (Li-ion), debido a su comportamiento electroquímico y su alta probabilidad de re-ignición.


3) ¿Qué significa un incendio Clase L?

Un incendio Clase L es un fuego asociado a celdas o baterías de ion litio (sin presencia de litio metálico). Se caracteriza por fenómenos como embalamiento térmico (thermal runaway), liberación de gases inflamables y posibilidad de re-encenderse incluso después de una extinción aparente.


4) ¿Cuál es la diferencia entre Clase L y Clase D?

La Clase L aplica para incendios en baterías Li-ion comunes. En cambio, la Clase D se usa cuando el incendio involucra litio metálico u otros metales combustibles. Esta diferencia es crítica porque determina el tipo de estrategia y control a aplicar durante la emergencia.


5) ¿Cómo se apaga un incendio de batería de litio según ISO 3941-2026?

En incendios Clase L, la prioridad no es solo sofocar la llama visible. Lo más importante es aplicar una estrategia basada en enfriamiento sostenido, control de propagación y monitoreo posterior, debido al riesgo de re-ignición por calor interno residual.


6) ¿Qué riesgos tiene el humo de un incendio Clase L?

El humo de un incendio Clase L puede contener gases irritantes, inflamables y potencialmente tóxicos, por lo que debe tratarse como una atmósfera peligrosa, especialmente en espacios confinados como cuartos UPS, sótanos o parqueaderos subterráneos.


7) ¿Cómo afecta la ISO 3941-2026 a empresas en Colombia?

En Colombia, la ISO 3941-2026 impacta directamente a sectores con alta presencia de baterías Li-ion, como centros de datos, logística, bodegas de electrónicos, talleres automotrices y parqueaderos con cargadores eléctricos. Por lo tanto, las empresas deben actualizar su capacidad de respuesta con soluciones específicas para incendios Clase L y evitar depender únicamente de métodos tradicionales.